Asertividad: cómo ser asertivos de forma correcta y sin comportarse como gilipollas

La asertividad es un concepto muy importante pero, desgraciadamente, a menudo se interpreta de manera errónea.

Entendamos qué es, qué hacer en la práctica y cómo ser asertivos de forma correcta porque, créeme, creedme, muchas veces este concepto se desvirtúa convirtiéndose en algo que no es y eso hace mucho mal.

Qué es la asertividad

La asertividad es la capacidad para expresar de forma clara y decidida el pensamiento, las opiniones, los deseos y los motivos, sin dañar a los demás, sin ofender y sin tomar las decisiones en su lugar.

La asertividad es una señal de la confianza en sí mismo, de seguridad y de una autoestima adecuada.

Puedes representarte este tipo de comportamiento como un punto medio, un terreno entre dos extremos, ambos erróneos, que es al mismo tiempo algo diferente porque tiene de base una mentalidad completamente diversa.

Por una parte, encontramos el comportamiento pasivo y por la otra el agresivo.

He aquí la forma mentis, el cómo razonan las personas que tienen esta forma de comportarse:

  • Pasivo: “Cualquier cosa me viene bien, dejo que los demás decidan. De hecho, me da un poco de miedo decir lo que pienso y quiero”.
  • Agresivo: “Yo soy el que decide, se debe hacer lo que yo quiero”.
  • Asertivo: “Expreso lo que pienso y quiero pero, obviamente, estoy dispuesto a mediar y buscar un punto medio con las personas”.

Ya habrás comprendido que se trata de formas de vivir y comunicar diferentes, muuuuuuuy diferentes entre sí. Pero será mejor que las veamos con más detalle…

Pasivo

Existe una relación entre este tipo de comportamiento y la timidez pero en realidad no se trata solo de timidez sino que hay una tendencia a dejar que prevalezcan los demás.

¿En qué sentido?

Si una persona que tiene una tendencia pasiva encuentra a una que es asertiva, esta será capaz de no prevalecer. Por ejemplo, cuando conozco una persona de este tipo, no le impongo mis decisiones, de hecho, le motivo a que exprese lo que desea.

El problema surge cuando encuentra a alguien agresivo, como si se tratase de un lobo frente a una oveja, la persona agresiva querrá someter a su voluntad a la persona pasiva.

En este punto se crea un vínculo del tipo víctima-verdugo y, desgraciadamente, estas personas tienden a atraerse: la víctima, antes o después, siempre encuentra a su verdugo, y viceversa.

Por ejemplo, ¿tienes en mente a las mujeres que siempre terminan sometiéndose? Me refiero a eso.

¿Qué le aconsejo a una persona que tiene comportamientos pasivos?

Le recomiendo que trabaje, ante todo, en superar su timidez y en aumentar su autoestima. Si te pasa algo así, échale un vistazo a esta Guía.

En segundo lugar, te aconsejaría que te esfuerces por expresar tus pensamientos, ideas y que lo hagas poco a poco pero sin temor.

Agresivo

Una persona de este tipo siempre tiende a imponerse sobre los demás porque “se debe hacer lo que él dice”.

Desgraciadamente, muchos piensan que se trata de un hombre seguro de sí.

Deja que te diga lo que pienso: “hahahahahhaha”

Es una estupidez colosal porque el hombre seguro de sí no siente la necesidad de imponerse sobre los demás. Al contrario, el hombre inseguro puede crear esa máscara de falsa seguridad y mostrará comportamientos intimidatorios y de “guapo de barrio”.

Actúa como un perro muy pequeño, que ladra continuamente para parecer más fuerte de lo que es en realidad. Desgraciadamente, las personas que tienen comportamientos pasivos tenderán a someterse al que muestra una dominación negativa.

Asertivo

El comportamiento asertivo es el justo punto medio entre los comportamientos anteriores y está vinculado a la dominación positiva, o sea, al tipo de liderazgo que no se impone en el grupo sino que se encarga del bienestar de las personas, ese tipo de líder que es decidido pero no se impone a los demás.

Hablando de energía masculina, la asertividad es una parte de la energía masculina y es otra forma para referirse a características como “la dominación positiva, la iniciativa y la responsabilidad”.

En este punto es necesario realizar una puntualización muy importante: a menudo la asertividad se confunde con comportamientos agresivos.

¿Por qué? Por dos razones.

En primer lugar, un comportamiento agresivo “se nota más” que uno asertivo. Una persona que intimida y que actúa como un “guapo de barrio” se nota más en los contextos sociales que una persona asertiva. Esto no significa que el agresivo sea más amado, realmente es al contrario, pero a primera vista, resalta más.

En segundo lugar, se aplica el “principio de los extremos”.

¿De qué estoy hablando?

Cuando una persona se transforma, en algunos casos, puede pasar de un extremo al otro porque estar en el punto medio es difícil.

Por ejemplo, podemos ver a personas que tienen una tendencia pasiva y se dan cuenta de su problema. A partir de ese punto intentan cambiar, quizás hasta siguen un curso de crecimiento personal mal hecho y comienzan a mostrar actitudes agresivas para compensar su falta. Por tanto, pasan de un extremo al otro sobrevolando el punto medio: la asertividad.

Si estás en esta situación: ¡cuidado! Hazte un autoanálisis y ajusta el tiro.

Cómo ser asertivos con las mujeres

A las mujeres les gusta mucho la asertividad pero también en este aspecto es importante no confundir las cosas.

En este sentido, Alejandro escribía en un comentario:

Hola Marco, podrías aclarar mejor este punto: el hombre decide, guía, domina (positivamente) … en esencia parece que todo depende *SOLO* de su iniciativa.

Pero una de mis relaciones serias terminó con el pretexto de que yo no tomaba las decisiones en pareja sino solo.

¿Cómo puedo conjugar esto con todo lo que he leído en el artículo? Gracias y enhorabuena por los artículos, ¡son iluminadores!

Alejandro ha armado un poco de caos, pongamos un ejemplo, he aquí los tres tipos de hombres en una relación:

  • Pasivo: “¿Qué tienes ganas de hacer esta noche? Elige tú, haremos todo lo que tú quieras” [sí, vale, estoy exagerando pero es para transmitir la idea ].
  • Agresivo: “Esta noche iremos allá” (entiéndase: no hay otras posibilidades, se hace lo que yo digo).
  • Asertivo: “Esta noche te llevo a…” (entiéndase: yo propongo pero si quieres hacer otra cosa, podemos hablarlo, obviamente).

Como ves, en este caso las palabras entre el agresivo y el asertivo son bastante similares pero lo que cambia es la comunicación paraverbal y no verbal. Por tanto, la diferencia está en el cómo dice las cosas y en el lenguaje corporal.

Imagínate a una persona que te dice: “Vamos allá” como si fuese una “orden de un dictador” o con un tono tipo “propuesta”, ¿no crees que cambia todo?

Pongamos otro ejemplo, esta vez fuera de la relación de pareja. Digamos que tienes el número de una chica, la llamas y después de que lleváis un rato hablando, le dices:“Escucha, el miércoles te paso a recoger a las 9 y te llevo a bla bla bla”.

Este tipo de comunicación es asertiva porque, por una parte, no existe el “qué quieres hacer” y, por otra parte, no existe el “decido yo porque soy el que manda” .

En este punto a menudo ella te responderá: “Ah, ¿ni siquiera me lo preguntas?” hahaha .

Obviamente, este tipo de comunicación asertiva y su respuesta son modos perfectos para flirtear. Además, te comportas como el que sabe cómo terminarán las cosas, algo que es jodidamente útil y atractivo para conquistar a una mujer.

Marco

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