La influencia materna en el desarrollo del varón: Algunos consejos erróneos de las madres

No han sido pocos los psicólogos y sociólogos que han intentado responder a la pregunta: ¿por qué la condición masculina se ha degradado en los últimos años?

¿Por qué el varón ha perdido fuerza? ¿Por qué la masculinidad ya no se percibe como un valor?

Según algunos, una de las razones radica en la forma en la cual se crían los varones jóvenes .

Imagina a un campesino del medioevo, pasaba tiempo con la madre y con el padre. Porque, si bien era la madre quien lo cuidaba, después tenía que aprender el oficio del padre y ayudarlo en su trabajo.

¿Qué consecuencias tenía todo esto?

Que el hijo tomaba del padre muchísimas cosas: la energía masculina se transmitía del padre al hijo.

Pensemos ahora en la revolución industrial, que desligó los padres de los hijos. Los padres estaban en la fábrica mientras los hijos se quedaban solos con las madres.

No fue un cambio que sucedió inmediatamente pero poco a poco la masculinidad fue perdiendo fuerza hasta que sufrió un colapso repentino en los últimos 40 años.

¿Por qué?

Porque somos hijos de nuestras madres.

 

Pensamiento del niño: “¡Oh, por Dios! ¡Mi mamá me está dando un besito!” hahahhaa

Las madres les han dado su energía femenina, esta energía nos ha permitido ser más comunicativos y empáticos que los hombres que nos han precedido, y esto es un bien, pero por otra parte el hombre de hoy tiene una gran falta de energía masculina.

Nuestras madres nos han enseñado una forma de enfrentar la vida típicamente femenina. Por ejemplo, en la seducción nos han transmitido el mensaje: “No es necesario buscar, cuando sucede sucede”. ¡Cierto! Así se comportan las mujeres y es normal que nos transmitan un mensaje de este tipo.

Gabbo en un comentario habla de su experiencia sobre ciertos mensajes que las madres pueden habernos pasado y, subrayo yo, que pueden habenos transmitido explícita o implícitamente porque los niños son como las esponjas, lo absorben todo. En el aprendizaje las formas de comportarse de un padre cuentan mucho más que las palabras que nos indican cómo nos deberíamos desenvolver en el mundo.

Por tanto, os dejo el comentario de Gabbo:

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Reborn, quisiera escribir sobre cierto tema con el objetivo de que todos los varones comprendan la importancia que tiene la relación con sus padres e incluso para que fomenten ese vínculo o, en caso de que no fuera posible, con figuras masculinas que puedan fungir como padres.

Lo que voy a mostrar es una serie de input que los jóvenes normalmente reciben cuando tienen mucha confianza con las madres en lo que respecta a las mujeres pero hablan muy poco del tema con sus padres. Mi motor impulsor fue mi historia personal, sentí curiosidad y quise comparar lo que había experimentado con lo que viven muchos jóvenes, quería saber si existían puntos en común.

He apreciado que, en muchísimos casos, el input que los jóvenes reciben de sus madres les induce a crear un mapa mental, en otras palabras, un conjunto de convicciones y una mentalidad que les impide lograr algo más que una amistad con el otro sexo.

Considero que estas apreciaciones son vitales para resaltar la importancia de la guía masculina y la búsqueda de la energía masculina, además sirven para reevaluar la necesidad del rol del padre dentro de la familia.

Muchas de estas ideas maternas a menudo se transmiten a los propios hijos, especialmente en los casos en los que la relación de los hijos con los progenitores se inclina a favor de la madre. Las susodichas ideas son:

1. Encontrar “la persona adecuada” es algo que sucede, no se puede programar.

Según mi opinión, considero que esta es una de las ideas más perjudiciales que nos pueden transmitir ya que, aunque aparentemente es sensata, a la misma vez es peligrosamente tranquilizadora. De hecho, induce al hijo varón a pensar que ligar con una mujer es algo casual, por tanto, algo que sucede sin que él tenga que tomar la iniciativa o esforzarse.

Como resultado, empuja a la persona a una mentalidad errónea en la cual deja que el tiempo pase pasivamente, hasta que llega a la jubilación y todavía se esconde debajo de la falda de su madre

2. Si le gustas, bien, si no, quiere decir que te quiere solo como amigo y que no es la persona adecuada para ti.

Se trata de otra idea perjudicial que se transmite a menudo a los hijos y que presupone la convicción de que si le gustas más o menos a una mujer que te interesa, si esta se siente más o menos atraída, no depende de ti y no puedes hacer nada.

Además, presupone implícitamente que es la mujer y no el hombre quien decide si expresar, proponer o guiar la relación hacia un terreno más allá de la amistad. Por tanto, es lo peor de lo peor. No obstante, en la investigación que hice encontré que es una idea muy común, de hecho, yo también creía eso.

3. Esa ha rodado mucho, no es seria. Ha vivido demasiado. ¡Te aconsejo que la evites por tu propio bien!

Otro ejemplo de sobreprotección de las madres.

Este mensaje, aparentemente bueno y lleno de buenos propósitos, empuja al hijo varón a creer que no es capaz de decidir por sí mismo, a tomar las decisiones de su vida y asumir sus responsabilidades. Se convierte en una persona sin carácter, un blando.

¡¡Además, impulsa a la persona a asumir la convicción de que no es capaz de defenderse de una mujer!! ¡Y de la vida en genral! ¡De las personas!

Sin mencionar que a menudo estos “consejos” están envenenados con la envidia que una madre puede sentir hacia una mujer o con los celos, normalmente enmascarados bajo la forma de una búsqueda genuina del bienestar del hijo.

De todas maneras, incluso si se trata de actitudes en buena fe, lo cual no es de excluir, su efecto no cambia, es el mismo.

Increíble, ¿verdad? Y sin embargo estas creencias son muy comunes, lo más interesante es que hacen que la persona asuma una actitud que, casualmente, se dirige en el sentido opuesto de la que debe caracterizar la energía amsculina.

Este debe hacernos reflexionar, según mi opinión, sobre la importancia de la polaridad hombre-mujer, entre madre y padre. Debemos amar a nuestras madres por todo lo que nos pueden ofrecer pero debemos ser conscientes de que, por naturaleza y por muy buenas que sean, no pueden hacer las veces del padre.

Una madre siempre es una madre. Cierto.

Todos debemos amarlas. De hecho, para convertirnos en hombres todos tenemos la necesidad de considerarla como una fuente de energía bellísima y extraordinaria, una bendición del cielo.

No obstante, además del ying, la energía femenina, necesitamos otra energía extraordinaria para equilibrar el universo, el yang, y esta la debemos buscar fuera de la madre.

De otra manera el resultado final es desastroso. Y es mejor evitarlo

Saludos

 

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