La propia experiencia es el reflejo de nuestras acciones (Dar la importancia justa a las cosas 4)

He aquí el cuarto y último artículo basado en el libro de Eleonora Orlandi: “Licenza di chissenefrega”.  Ya he hablado de algunos de los temas tratados en el libro en los precedentes artículos y hoy  te quiero hablar de un tema muy interesante.

Pero antes, si todavía no has leído los artículos anteriores, te aconsejo leerlos en orden  cronológico. A continuación el link al  primero, al segundo y al tercero.

Te ha pasado de estar en un periodo faltal, el clásico periodo en el que piensas que la mala fortuna te persigue? Cuantas veces te has preguntado “Todos están en mi contra!” ?

Debes saber que si estas de malhumor por algo, tu tienes la responsabilidad de gran parte de ese malhumor. No solo porque enfrentas un  difícil desafío con una actitud dañina (una actitud de fracasado).

No solo porque deberías dejar de tener comportamientos pasivos y sumisos en relación a las cosas que te pasan.

Muchas experiencias, de hecho, son el reflejo de nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Has oído hablar de la ley de atracción? Yo si y creo que es un concepto místico, confuso y simplista.

De hecho la ley de atracción dice, en resumidas cuentas, que  si tu, por ejemplo, tienes energía positiva, atraerás hacia ti cosas positivas . Lo anterior, por lo tanto, significa que si yo me encierro a llave en mi habitación y me meto a sonreír todo el día, tal vez llegue una chica guapísima a tocar a mi puerta!? A  mi me parece una tontería, y a ti?

Entonces porque te hablo de esta cosa extraña? Osea del hecho que nuestras experiencias están influenciadas en gran medida por nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Se puede decir, de hecho,  que existen dos mundos, el microcosmos y el macrocosmos.

El microcosmos: que serías, tu, yo, nuestro vecino de casa y el panadero… en resumen cada uno representa un microcosmos.

El macrocosmos: el mundo.

macrocosmo

Del microcosmos “yo” parte una proyección de mi, construida de pensamientos y acciones, que entra en el macrocosmos “mundo”. El macrocosmos funciona como espejo respecto a las proyecciones emitidas y propone al microcosmos “yo” bajo la forma de experiencia, lo que he proyectado en el macrocosmos mundo. en forma de pensamientos y acciones. Por lo tanto proyecciones y experiencia están hechas de la misma cualidad.

Ahora es necesario aclarar un punto: lo que parte de nosotros es la causa y lo que regresa hacia nosotros bajo forma de experiencia es la consecuencia.

Recordando la metáfora del espejo, si tu haces los gestos delante del espejo y no estas contento con lo que se refleja es obvio que tu eres la causa.

Por ejemplo, si muestras tu timidez a una chica y tratas de besarla, haciendo evidente tu nerviosismo, es probable que seras rechazado. Recuerda: proyecciones y experiencia están hechos de misma calidad.

Por lo tanto, si la realidad que nos circunda no nos satisface, necesitas cambiar algo en la proyección.

Por lo tanto, seras tu quien decidirá como reaccionar: aceptar el hecho que eres el responsable en gran parte de lo que sucede siguiendo el principio de la experiencia como reflejo de tus acciones, o ignorar este hecho y continuar a coleccionar fracasos lamentándote del hecho que la vida es demasiado dura, etc, etc.

Actuar y reaccionar

Además podemos agregar otra consideración: necesitamos actuar más y reaccionar menos.

Una experiencia de por si es un input, una información, un evento, nada más: somos nosotros que después construimos una estructura de pensamientos y emociones.

Si tu reacciones estás dando una acción igual y contraria de respuesta.

Te hago un ejemplo: imagina que estas guiando a una persona, esta te sobrepasa cortándote la calle y tu reaccionas insultándolo.

Con esta reacción, ¿quién es el que comanda este modo de responder? simple, la otra persona y no tu.

De hecho si te preguntara porque lo has insultado tu me dirías: “por que me ha rebasado“, pero en esta respuesta no estás tu, está “él”. Si tu reaccionas actuando de consecuencia a las acciones de otra personas. y por lo tanto, en función del otro y no de ti , estarás dando a otro el poder de tus acciones.

Pero continuando así creas solo un círculo vicioso en el que tu reaccionas y el mundo interfiere aún más. ¿Un ejemplo? Si tu peleas con una persona, esa persona te insulta y tu la insultas, creas un círculo de acciones y reacciones que no te llevará a ningún sitio.

Si tu continuas a avanzar en la vida al compás de las reacciones pondrás siempre a los otros o a las otras cosas la capacidad de poder dirigir tu vida.

En este modo serias como un robot con un control remoto con mucha distancia y no te gustaría dar el control a muchos no? :-). En resumen nadie debe tener el poder sobre ti a menos que no seas tu a darle ese poder.

La solución es ser activo

En el caso de antes si te preguntara porque has insultado al que te ha sobrepasado mientras maneja y me respondieras: “Porque yo retengo arrogante quien me rebasa y por lo tanto retengo justo hacérselo notar también al costo de parecer descortés” . En este caso cambia todo. Actúas según un principio. En tu proceder estas TU como motor de tus acciones, tu tienes el poder y el control sobre estas.

Tu eres libre de hacer lo que quieras siempre. Y cuando en la respuesta estas tu y nadie más entonces estas ya en la solución y no en el problema.

Después, podemos discutir del hecho si es útil insultar a la persona, el caso o el evento y un montón de otras cosas de las cuales puedes discutir, pero antes que nada habrás iniciado tu a ser el motor y no el manipulado.

Capitalizar cada experiencia

Hemos apenas visto como macro mundo y micro mundo se influencian entre ellos. Y como es sano saber gestionar el continuo intercambio entre nuestras acciones y las repercusiones de éstas por parte del macro mundo.

He hablado también de input como el conjunto de eventos y de informaciones que nos envía este macro mondo.

Pero como gestionar de la mejor manera estos input?¿Pueden de verdad tener un inmenso valor? La respuesta es si.

Es importante entender que cada persona, cada situación que entra en nuestra vida, deja un paquete y retira otro. Cada paquete, y poco importa si el evento fue es positivo o negativo, contiene un don.

Cada don se llama experiencia.

Cada experiencia constituye un equipaje precioso que nos ayuda a entender y a actuar en la vida: mientras más la maleta esté llena y variada más seremos libres de ir donde queramos.

Para usar una metáfora: si tu aceptaras solo parte de estas maletas es como si aceptaras decenas de trajes de baño, pero si un día quisieras ir a la montaña, que harías? 🙂

Entonces resulta importante empezar a recoger el mayor numero de maletas posibles, que sean bonitas o feas cada una es preciosa y nos permite de salir adelante.

Te hago un ejemplo: ves a tu amigo que esta tratando de ligar con una chica, y sin mucho esfuerzo, la conquista, mientras tu tal vez después de años que estudias seducción no puedes tener esa suerte.

Tu amigo te esta haciendo un enorme regalo: te ha apenas mostrado que basta mucho menos para conquistar una chica y que tal vez  es más cuestión de aprender a ser ligeros y naturales que estudiar demasiada teoría sin ponerse a la prueba.

Y tu ante un regalo del genero no puedes decir no, porque estas demasiado ocupado a lamentarte de que el mundo esta en tu   contra, verdad?  🙂

Por lo tanto, la próxima vez que te pase algo similar, piénsalo bien y reflexiona si no es el caso de aprovechar todos los aspectos positivos que un evento te puede dar.

Niko

 

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